Se puede caer en el ridículo ante una acción no aceptada ni entendida, pero nunca en el caso de que esa acción haya sido promovida por la estupidez de otros a quienes les hayan vendido una razón que no existe.

Lo de la tarde-noche del sábado 27 de Abril en Ferraz, después de que los mensajes pusieran a quemar sus móviles para que la ciudadanía madrileña se manifestara a las puertas de la sede del PSOE en apoyo a su indolente líder, es para preguntarnos ¿en qué país estamos?

Y esa destartalada vicepresidenta primera del gobierno de una nación que muy a su pesar aún se sigue llamando España, en el desarrollo de la escena burlesca de un Comité Federal apostó por salir a saludar a los militantes pidiéndoles que no abandonen a su líder en tanto que en otro rincón de la capital muy próxima a la calle Ferraz otro grupo de manifestantes no tan enfervorizados le pedían todo lo contrario. Queremos creer que estos últimos son los socialistas auténticos cansados y horrorizados por los desmanes de ese llorón que tiene el partido por Secretario General.

Sí el Pedro Sánchez aquel que en la jornada para elegir el Secretario General le pillaron con las manos en la masa con papeletas falsas en la urna que debía elegir como tal entre el citado elemento y su oponente Susana Díaz. Tramposo en el seno de su propio partido. ¿Y este
individuo quieren que siga al frente de una Secretaría General que ha compuesto su gobierno con desechos de tienta? Después de lo acontecido estos días, el Partido Socialista Obrero Español, debe enviar a este individuo a “purgar fums” como decimos en “bon mallorquí” y seguir dirigiendo el otro PSOE que es el que él ha creado: Partido Sanchista, Obsoleto y Esperpéntico.

El ¡Pedro, te quiero!, es una copia barata de otra mujer, Penélope Cruz, cuando se dirigió a Almodovar en la sesión del Oscar cinematográfico de 1999. ¿Recuerdan el grito de la actriz al pronunciar su nombre?, pues la actuación de esta titeretera gubernamental de vía estrechar, no tuvo ni punto de comparación. Solo le faltó arrancarse con aquella estrofa de la canción de Piero: “No te vayas, por favor/tengo tanto que contarte/ Guardo los años y extraño/cuando te fuiste en la tarde”.

Otro fenómeno del sábado travoltista es ese ministro al que se le queman los trenes y sigue sin conseguir que funcione la red estatal entre Extremadura y Madrid. Creo que se llama Oscar Puente, fracasado Alcalde de Valladolid, y que ayer definió a Pérez-Castejón como el puto amo. Y sería bueno que le dijéramos al ferroviario que las copias hay que valorarlas a mitad de precio, porque eso mismo ya se lo dijo Pep Guardiola a José Mourinho.

Y a todo esto, el lloro dejó definida a su creciente y devota vicepresidenta como la plañidera mayor del reino.

¿Plañidera?. Pues se ajusta en todo su concepto a lo que dice el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua: “Mujer llamada y pagada que iba a llorar a los entierros y demás ritos funerarios”. ¿Será verdad que esta exaltada individua está enterrando políticamente al tal Sánchez?

Y ahora díganos ustedes plañideros de una calle de Madrid. ¿Qué hay detrás de todo este show?

El marido de Begoña Gómez debería contestar a todas las comunicaciones en las que se delatan presuntos comportamientos poco edificantes de su mujer. ¿Es verdad o todo es una mentira con el fin de hacer callar a periodistas de extrema derecha según usted apunta? Oiga, si a mi me introdujeran en el saco de un comportamiento político que detesto, pues podría ser que, a pesar de sus calificaciones seguiría pensando de igual manera, me clasifiquen en el campo que quieran.

Por muchísimo menos, el sevillano Alfonso Guerra, primer vicepresidente con Felipe González, denunció a su hermano Juan de cualquier uso indebido en la Junta de Andalucía por su proximidad a él mismo. Dos PSOE’s bien diferentes.

Y después de lo apuntado por la señora Gómez cuando afirma: ”Ahora irán también a por tus hijas”, dos cuestiones que me gustaría me resolviera. ¿Es que las hijas están mezcladas también en estos presuntos hechos? Estoy convencido que NO. Y la segunda, ¿es que las muchachas no tienen por padre a Pedro Sánchez? También estoy convencido de que SÍ lo son, solo que debiera haber dicho “nuestras hijas”.

Señora Montero, deje de llorar como una vulgar plañidera y díganos que por lo que pide que no dimita el actual presidente del gobierno de España es porque teme perder su pecunio por un trabajo que aún no sabemos en que consiste. La anterior vicepresidenta primera ha dado el salto a un cargo de mayor relevancia a nivel europeo, mientras que a usted, cuando la echen, todas las puertas giratorias estarán inhabilitadas para su salida.

Por cierto la denominación de “Pegaso” lo recordamos como el nombre de bautizo de un tipo de camión fabricado en España en lo que para ustedes izquierdistas sin respeto fue el tiempo de la oprobiosa dictadura. Y Pegaso es según la mitología griega el caballo alado de Zeus que llegó a estar entre los dioses del Olimpo. El camión fue un síntoma de una industria en desarrollo tras esa detestable Guerra Civil del 36.

Hoy, Pegasus, por latinizarlo como toca, tiene otro síntoma y en su desarrollo participan otros países como Israel y Marruecos. Y sería bueno que antes de marcharse, pero no hacerlo, nos cuente lo que había en el contenido de su teléfono móvil a tenor de lo muy preocupado que está por ello.

El inolvidable Grouxo Marx dejó una frase que se ha resucitado 47 años después de su muerte y que usted Sr. Sánchez la ha hecho suya en toda su extensión. Vea lo visionario que fue el genial humorista:

“La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”

Como anillo a su dedo, señor Sánchez.

1 pensamiento sobre “Una cuestión de plañideras

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Abrir chat
1
¿Cual es tu información o denuncia?
GRUPO PERIÓDICO DE BALEARES, tan pronto nos resulte posible, será atendido, gracias.