Según estimaciones del IMSERSO, para 2040 en España se necesitarán alrededor de 300.000 trabajadores más en el sector de los cuidados. Se trata de un desafío que exige repensar el modelo sociosanitario actual y una fuerte inyección económica por parte del Estado.

En el marco del Día Internacional de las Personas Cuidadoras, que se conmemora cada 5 de noviembre con el objetivo de sensibilizar, concienciar y llamar la atención sobre la labor, muchas veces silenciosa, que día a día realizan millones de personas que cuidan de otras que se encuentran en situación de dependencia, la Plataforma de Mayores y Pensionistas (PMP) reclama políticas públicas que redunden en una mayor profesionalización del sector de los cuidados y una mejora de las condiciones salariales y de vida de las personas cuidadoras.

Así, la Plataforma pide a las instituciones públicas que sitúen en el centro de sus agendas políticas el reto que supone la creciente longevidad de la sociedad, la cual provocará una demanda cada vez mayor de cuidados de larga duración para las personas en situación de dependencia. De hecho, el IMSERSO estima que para 2040 serán necesarios alrededor de 300.000 trabajadores más en el sector de los cuidados. Se trata de un desafío que exige repensar el modelo sociosanitario actual y una fuerte inyección económica por parte del Estado.

La situación actual en el ámbito de los cuidados a la dependencia está muy de lejos de ser la ideal, en primer lugar, por la escasa profesionalización. Según datos de Cruz Roja Española, entidad que actualmente desarrolla proyectos de atención a las personas cuidadoras, casi la mitad de las personas que cuidan a otras personas en situación de dependencia son familiares directos (un 47.5%); en su mayoría son mujeres (88.5%), lo que además de repercutir en su carga de tareas diarias, afecta a su salud física y mental. Además, en el 63,5% de los casos, los cuidadores y cuidadoras no profesionales tienen una vida laboral activa, es decir, trabajan y cuidan a otra persona de manera simultánea.

Por otro lado, se trata de uno de los sectores menos atractivos para trabajar, dadas sus precarias condiciones laborales y salariales. Se calcula que en torno al 80% de los cuidadores y cuidadoras no tienen capacitación específica para realizar las labores que requieren los cuidados a la dependencia, hasta el punto de que entre el 60% y el 70% de las empleadas del hogar están realizando hoy dichas tareas. La PMP cree que estos pésimos datos ilustran perfectamente la necesidad urgente y prioritaria de profundas reformas e iniciativas públicas dirigidas a la mejora de las condiciones laborales en el sector; la implementación de recursos y formación para cuidadores no profesionales y la capacitación de más profesionales sanitarios y sociales.

La Plataforma también considera de vital importancia que se establezcan vínculos fluidos de coordinación entre los espacios comunitarios y los servicios públicos de atención sociosanitaria, servicios sociales, centros de día o residencias. Pues toda esta red, articulada en proximidad, puede responder de una forma más directa e individualizada a los requerimientos diferenciados de las personas mayores, en procesos de enfermedad o con necesidades esenciales. La dimensión comunitaria de los cuidados y la importancia de las iniciativas colectivas, de su infraestructura material y social, es algo que ha quedado patente tras la pandemia y sin duda debe de ser recuperado, incentivado y apoyado desde lo público.

Se reivindica como inaplazables los avances en políticas públicas que palíen las graves deficiencias existentes en un sector esencial para el futuro del estado de bienestar y que, al mismo tiempo, intervengan sobre las actuales desigualdades materiales, simbólicas y de valor que afectan a las personas cuidadoras.

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