Aunque el tiempo ha amanecido amenazando lluvia, la gente no ha defraudado y alguno con paraguas en mano ha estado en la Feria de Costixt o la Feria de las flores.

Las calles engalanadas con el máximo esplendor de un pueblo pequeño y acogedor. Flores que decoraban las puertas de las calles o balcones, mariposas de colores revoleando por las fachadas de la iglesia y ayuntamiento.

Callejones cubiertos por telas y bolas de flores en los techos, incluso enormes abejas revoloteando los árboles, la cigüeña que daba paso al festival de color y de una feria distinta a otros pueblos. Donde los habitantes se tiran a la calle a reír y vivir su feria.

Casetas llenas de artesanía, que no pasara a otra generación. Pero mientras el cuerpo aguante seguirán haciendo creaciones para poder exponer, vender o simplemente disfrutar de algo que el tiempo ha contado, quizás en años.

Exposiciones de cuadros donde la imaginación del autor nos deja viajar a lugares jamás descubiertos o perdernos en las ramas de un infinito árbol.

Feria de Costixt

Las calles estaban repletas de gente admirando la decoración, haciéndose fotos familiares en las fotos Coll improvisados. Unos eran marcos, recordándonos que estamos en la misma feria, otros eran flores gigantes, bailarinas de ballet, vestidos simulados con botones, flores y retazos de tela, máquinas de coser antiguas, repletas de flores e incluso el amor ha tenido su sección, con un enorme corazón donde los enamorados se dedicaban besos eternos y llenos de pasión.

Feria de Costixt

Era primavera en Costixt, en el aire se respiraba y en la gente se reflejaba. Posiblemente, las flores hacían el complemento ideal, para perderse una mañana de un 1 de mayo

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