28 de junio de 2022

GRUPO PERIÓDICO DE BALEARES

Periodico de Baleares

Tras 31 años como trabajador humanitario y de regreso de su viaje a Ucrania, el director de Programas de Emergencia de UNICEF explicó este lunes ante el Consejo de Seguridad que pocas veces en su vida vio “tantos daños causados en tan poco tiempo”, y calificó de “particularmente horroroso” el ataque a civiles en la estación de tren de Kramatorsk el pasado viernes.

“El ataque a la estación de Kramatorsk es inconcebible. Y, sin embargo, es sólo uno de los muchos casos de esta guerra en los que hemos visto un flagrante desprecio por las vidas de los civiles, y por el derecho internacional humanitario”, dijo Manuel Fontaine quien destacó la importancia que tiene la estación para miles de familias que huyen de la provincia de Donetsk

Durante una reunión del Órgano de seguridad dedicada a la situación humanitaria en Ucrania, Fontaine cifró en 3,2 millones el número de niños que han permanecido en sus hogares en Ucrania e indicó que cerca de la mitad corren el riesgo de quedarse sin comida.

Asimismo, explicó que los ataques a la infraestructura hídrica y los cortes de electricidad han dejado a unos 1,4 millones de personas sin acceso al agua en Ucrania y que otros 4,6 millones de personas sólo tienen un acceso limitado.

“La situación es aún peor en ciudades como Mariupol y Kherson, donde los niños y sus familias llevan ya semanas sin agua corriente ni servicios de saneamiento, ni suministro regular de alimentos, ni atención médica. Se están refugiando en sus casas y bajo tierra, esperando que cesen las bombas y la violencia”, denunció.

En este contexto, el representante de UNICEF también destacó los ataques a hospitales e instalaciones sanitarias y a las escuelas.

“Se han atacado cientos de escuelas e instalaciones educativas o se han utilizado con fines militares. Otras sirven de refugio para los civiles. El cierre de escuelas en todo el país está afectando al aprendizaje -y al futuro- de 5,7 millones de niños en edad escolar y de 1,5 millones de estudiantes de enseñanza superior”, alertó y aplaudió los esfuerzos de las autoridades para garantizar la continuidad de la educación.

Un problema con un contexto mucho más amplio al considerar que en seis semanas se han desplazado casi dos tercios de todos los niños ucranianos. “Se han visto obligados a dejarlo todo atrás: Sus hogares, sus escuelas y, a menudo, sus familiares”, y alertó del peligro que corren de sufrir violencia, abusos, explotación y tráfico de personas.

Un listado de adversidades al que también se enfrentan las mujeres y en el que Fontaine incluyó un aumento de denuncias violencia sexual y otras formas de violencia de género.

Esta denuncia la respaldó la secretaria ejecutiva de ONU Mujeres quien explicó haber recibido un aumento de noticias sobre violaciones y violencia sexual.

Sima Bahous, que informó al Consejo tras su regreso de una visita a Moldavia, destacó que estas acusaciones se deben investigar de forma independiente para garantizar la justicia y la rendición de cuentas.

La máxima representante de ONU Mujeres cifró en unos 95.000 el número de ucranianos en Moldavia y, citando fuentes gubernamentales moldavas y de la policía fronteriza, destacó la necesidad de aumentar el apoyo para vigilar los cruces fronterizos.

“El riesgo de trata de personas aumenta a medida que la situación se vuelve más desesperada. Las mujeres jóvenes y las adolescentes no acompañadas corren un especial riesgo”, alertó y llamó a todos los países a incrementar sus esfuerzos en a combatir la trata de personas y elogió a los países de acogida por su cooperación en materia de prevención.

Posteriormente, una representante de las organizaciones de la sociedad civil “La Strada”, Kateryna Cherepakha, destacó que desde el inicio de la invasión rusa en Ucrania el pasado 24 de febrero “toda la población del país está amenazada de muerte” y que, como suele ocurrir en tiempos de guerra, las personas más vulnerables son las mujeres y los niños.

Cherepakha centró su intervención en cuatro áreas: desplazados internos y refugiados; la situación de las mujeres en las administraciones locales expuestas a la amenaza de secuestro, tortura y asesinato; el rol de las mujeres en diversos sectores como la paz y la seguridad, las activistas, las periodistas y las voluntarias; y los casos de violencia sexual denunciados.

En este último apartado, explicó que la organización “La Strada” ha registrado nueve episodios de violación por parte de soldados rusos de 12 mujeres y niñas en ciudades y pueblos ucranianos temporalmente ocupados.

“Vemos una enorme cantidad de traumas, miedo por la vida, no están dispuestas a hablar de lo que ha sucedido. Las que consiguen llegar a los lugares más seguros, están demasiado traumatizadas para denunciar, necesitan primero apoyo, terapia y recuperación”, detalló.

Con relación a esta situación, el representante permanente adjunto de Rusia, destacó que hay una “clara intención de presentar a los soldados rusos como sádicos y violadores, al igual que en el pasado. Los soldados soviéticos vencedores de la Segunda Guerra Mundial fueron presentados como sádicos y violadores. Vemos que no han cambiado ni los objetivos ni la rusofobia de los métodos de propaganda heredados por Ucrania”.

“Sin embargo, la realidad es muy diferente”, añadió Dmitry Polyanskiy.

En paralelo, la ONU lanzó este lunes un plan de ayuda al desarrollo para Ucrania. A corto plazo, el programa busca ayudar económicamente a las personas necesitadas. A más largo plazo, pretende ayudar a los millones de personas que luchan por satisfacer sus necesidades básicas tras la invasión rusa.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo pretende contrarrestar la devastación causada por el bombardeo de las ciudades ucranianas y las primeras proyecciones de que, de continuar la guerra, podrían perderse dos décadas de progreso económico.

El lanzamiento coincide con la alerta del Banco Mundial de que, a causa de la guerra, la economía ucraniana se podría llegar a contraer un 45% este año.

Golpeada por sanciones sin precedentes, la economía rusa ya se ha sumido en una profunda recesión, y se prevé que la actividad económica disminuya un 11,2% en 2022, señaló la misma fuente.

“La guerra en Ucrania sigue causando un inmenso sufrimiento a las personas y, según las primeras estimaciones, se podrían perder cerca de dos décadas de progreso socioeconómico si la guerra continúa, ya que nueve de cada diez personas corren el riesgo de caer en la pobreza”, dijo el Administradore del Programa, Achim Steiner

“Como parte de una respuesta coordinada de la ONU, el PNUD tiene un compromiso inquebrantable de permanecer y cumplir con el pueblo de Ucrania”, añadió.

Aunque no se puede negar el inmenso sufrimiento humano que ha causado la agresión rusa, el máximo responsable del Programa insistió en la necesidad de garantizar el funcionamiento continuo de las economías locales y la protección de los medios de vida de la población.

Gracias a la duradera presencia del Programa en toda Ucrania, Steiner destacó que el organismo cuenta con la infraestructura necesaria para apoyar la respuesta de emergencia del Gobierno y la prestación de servicios públicos vitales, en particular a todas las mujeres que corren un mayor riesgo de sufrir actos violentos, incluida la violencia sexual relacionada con el conflicto.

El nuevo programa del PNUD se basa en las primeras evaluaciones socioeconómicas y se basa en tres ejes:

Apoyar la respuesta a la crisis dirigida por el Gobierno y la prestación de servicios públicos.

Aprovechar el capital humano, las capacidades económicas y los recursos naturales de Ucrania para satisfacer las necesidades humanitarias inmediatas y fortalecer la resiliencia y la recuperación social y económica.

Reforzar las instituciones y la sociedad civil para mantener el tejido social, defender los derechos humanos y garantizar la inclusión, la protección y el empoderamiento de todas las personas.

El impacto de la invasión rusa a Ucrania ya se ha traducido en una grave preocupación entre todos los trabajadores humanitario que temen una posible inseguridad alimentaria mundial debido al parón que sufre la producción de muchos cereales y de otros productos básicos procedentes de la nación europea.

Según el Banco Mundial, las sanciones impuestas a Moscú también afectan a la totalidad de las economías del mundo. La organización prevé que los mercados emergentes y los países en desarrollo de Europa y Asia Central “se lleven la peor parte”.

En su última actualización económica, el Banco Mundial pronosticó que la economía de esas regiones se contraería un 4,1% este año, frente a una previsión de crecimiento del 3% antes de la guerra, ya que los impactos económicos de la contienda se suman a las continuas repercusiones de la pandemia del COVID-19.

“Esta sería la segunda contracción en dos años, y el doble de grande que la reducción provocada por la pandemia en 2020”, afirma un comunicado de la organización.

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