Detrás de la jugadora de fútbol existe una mujer con vida propia

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La historia de la selección femenina es muy reciente, pero está plagada de éxitos. El fútbol femenino español goza del mejor momento de su historia gracias a una selección que se proclamó campeona del mundo. Con un gran presente, el futuro del fútbol femenino en España se presenta prometedor e ilusionante. La rápida expansión durante los años 80 y 90 hizo que la FIFA se decidiera a organizar la primera edición de la Copa Mundial Femenina y tuvo lugar en 1991, en la República Popular China, en ella participaron 12 selecciones con arbitraje femenino.

Leía hace poco a raíz de este reportaje, que la competición balear crece a nivel local de una manera lenta pero progresiva, con algún parón puntual pero que se recupera al poco tiempo. Sin embargo se encuentra un muro casi infranqueable cuando llega a las categorías nacionales, a causa del incremento de gastos de desplazamiento (el factor insular es determinante, mucho más que en otros casos) y los compromisos de difícil conciliación (trabajo, estudios o familia), todavía de mayor peso que en el caso masculino. A ello hay que añadir la inexistencia del profesionalismo ni de una remuneración económica, que dificulta la dedicación de un tiempo mayor para poder participar en categorías de alto nivel, e incluso les cuesta dinero. La gran diferencia del fútbol masculino al femenino  se caracteriza por el enfoque más directo y físico que tienen los hombres, con un mayor énfasis en la fuerza y la velocidad. En cambio, el fútbol femenino a menudo se enfoca en el juego de equipo, la técnica y el control del balón.  

La condición del fútbol ha sido, en realidad, un arma de doble filo para las féminas y con el que no se han encontrado en otros deportes. La firme implementación social del fútbol como deporte exclusivamente masculino por tradición, por los hábitos sociales continuados durante décadas, su omnipresencia en todos los ámbitos y la parafernalia de negocio y marketing que lo envuelve, dificulta en sumo grado modificar el rumbo  deportivo-social, sin apenas margen de maniobra. Mientras en otros deportes (al menos, a nivel de selección) el progreso logrado es patente, las mujeres futbolistas aún chocan con unos hábitos firmemente establecidos que les impiden progresar como sus homólogas de otros deportes. Alcanzar un mínimo reequilibrio de la situación se antojaba imposible no hace mucho y aún queda un buen trecho por recorrer a todos los niveles. 

Hoy les quiero compartir la entrevista a la ecuatoriana Geovanna Rosero Álava, la capitana y defensa central del Deportivo Marratxí Femenino, casada y madre de dos hijos mallorquines, quién lleva 11 años jugando al fútbol , entrena con su equipo 3 veces a la semana al  igual que otras dos chicas con niños que los dejan con sus parejas o familiares.

¿Cómo ha sido tu vida familiar conjugada con el fútbol?

G.R.  De lo mejor, gracias al apoyo de mis padres puedo practicar este deporte,  me ayudan con el cuidado de mis hijos cuando tengo entrenamiento o algún partido fuera de la isla. Cuento con el respaldo total de mi pareja que a su vez es nuestro entrenador, juntos batallamos para conseguir los apoyos económicos y logísticos para nuestro equipo. Soy la capitana y «nana» dando apoyo moral a las chicas, pues no falta algún imprudente en las graderías que grita: «Id a fregar platos» o  comentarios racistas y siempre igual en todos los equipos. La mayoría somos Latinoamericanas y da igual que vaya una marroquí de padre gitano como Fátima Garcés o de algún otro país, nos sentimos muy arropadas desde el primer día.

¿Cuál ha sido tu mayor decepción y por qué?

G.R: Es muy triste saber que hay personas que sólo quieren sacar provecho de un equipo de fútbol femenino con la publicidad  y ayudas. Se olvidan que detrás del uniforme que lucimos en la cancha hay una mujer con vida personal  a veces conflictos de género o  temas de regularización por no hablar de los desacuerdos internos propios de un club. Hay que Implementar estrategias para el desarrollo de un  partido y velar por la integración y bienestar de las jugadoras. Me gustaría que se normalizara el fútbol femenino en gran parte del mundo y tener visibilidad, muchas jóvenes de 14/16 años encuentran en este deporte una ayuda para desconectar de problemas de  estudios y de más situaciones sociofamiliares y la mayoría de  nosotras tenemos que trabajar media jornada o más para  pagar al club por el fichaje, entrenamientos y otros gastos que resultan en cada temporada.

 Le preguntamos también a Amanda Cifre, otra jugadora de fútbol  mallorquina que juega de volante:

¿Crees que los medios de comunicación  lo hacen por imagen o porque realmente les interesa? 

A.C. Creo que sí que puede haber interés y qué sea un poco por imagen .Obviamente no es el mismo que en el fútbol masculino, cada día en las noticias tenemos resultados de partidos, información sobre lesiones de jugadores, sobre entrenadores. Las notas sobre el fútbol femenino han sido  polémicas (caso Rubiales) y no para explicar cómo ha ido la jornada igual como hacen con el fútbol masculino. Sería una buena opción para dar visibilidad al fútbol femenino informando sobre las jornadas semanales o cómo va la Liga, así  la gente  que lee se interesaría, generando  más repercusión y acompañamiento en la cancha.

¿De qué manera has visto que se han abierto las puertas en el fútbol femenino desde sus inicios hasta el día de hoy? 

A.C. Cuando empecé a jugar a fútbol con 10 años más o menos no encontrábamos casi equipos femeninos, tenía que jugar con chicos, ahora  vemos que han aumentado y también se están  creando nuevos equipos para niñas  pequeñas, que pueden competir porque a día de hoy una chica solo puede jugar contra otros equipos de chicas a partir de los 14 años . A una compañera que empezó de 5 años le fue mal porque no habían chicas jugando, sólo existía un equipo de fútbol de sala pero no pertenecía a ningún  club, por suerte su  familia la apoyaron en todo momento y  los chicos con los que compartía vestuario se portaron genial  y a partir de los 10-12 años ya no tuvo críticas sobre ser una chica futbolista ,actualmente está en nuestro equipo.

¿Consideras que el trato del fútbol femenino es justo con el qué recibe el fútbol masculino?

 A.C. Claramente la respuesta es No. El fútbol masculino lleva siendo popular muchísimos años y el fútbol femenino está empezando a tomar voz ahora sobre todo a partir de a el Balón de Oro de Alexia Putellas, en el mundial, estamos mucho menos valoradas y realmente es una lástima ya que jugamos  igual  que  ellos, pero parece que  se ve más, cómo un espectáculo de mujeres y no cómo el deporte y fútbol que es.  Queda mucho por hacer y está en nosotras luchar por alcanzar nuestras victorias.

Terminamos esta entrega, con la descripción de la portera mallorquina Cata Coll: «Es la futbolista que necesita todo vestuario. Dentro del campo es una jugadora trabajadora y buena compañera y fuera de él la alegría de la huerta. Con ella tienes garantizadas muchas risas y un muro infranqueable bajo palos, ella es muy competitiva, tiene mucha valentía y fuerza mental. Es una persona de diez», 

Acerca del autor de la publicación

Lucia Sthella Duque Rios

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