El Parlamento lleva años reclamando medidas para garantizar que todos los trabajadores de la Unión dispongan de un salario mínimo justo. La pobreza laboral en la Unión Europea ha aumentado en la última década y las recesiones económicas, como la asociada a la crisis de Covid-19, demuestran que los salarios mínimos dignos juegan un papel importante en la protección de los trabajadores con salarios bajos, ya que son más vulnerables.

Los negociadores del Parlamento y del Consejo llegaron a un acuerdo en junio sobre la propuesta de la Comisión Europea de normas para mejorar las condiciones de los salarios mínimos. El pleno del Parlamento votará las nuevas normas en septiembre.

Los eurodiputados esperan que las reglas supongan un crecimiento de los salarios en términos reales, eviten la competencia en materia de costes laborales en el mercado único y ayuden a reducir la brecha salarial del género. En la mayoría de los países, más del 60% de los trabajadores que perciben menos del 90% del salario mínimo son mujeres.

Los países de la UE tendrán que asegurarse de que su salario mínimo legal nacional permita un nivel de vida digno. Para evaluar su adecuación, podrán usar indicadores como:

  • una cesta nacional de bienes y servicios a precios reales, que incluya actividades educativas, culturales y sociales;
  • comparación de los salarios mínimos legales con el nivel general de los salarios brutos, reconocido internacionalmente, del 60 % de la mediana salarial bruta y el 50 % del salario medio bruto;
  • comparación del salario mínimo neto con el umbral de pobreza;
  • el poder adquisitivo de los salarios mínimos.

Otras medidas que deberán adoptar los gobiernos nacionales:

  • promover la negociación colectiva sobre la fijación de salarios;
  • actualizar los salarios mínimos legales al menos cada dos años, o como máximo cada cuatro años en los países que utilizan un mecanismo de indexación automática;
  • llevar a cabo inspecciones de trabajo para garantizar el cumplimiento de los marcos legales nacionales relativos al salario mínimo y abordar las condiciones abusivas;
  • garantizar que los trabajadores tengan acceso a la resolución de conflictos y al derecho de reparación.

No. Cada país fijará el nivel del salario mínimo en función de las condiciones socioeconómicas, el poder adquisitivo, los niveles de productividad y la evolución nacional.

Los países en los que los salarios se fijan exclusivamente a través de convenios colectivos no estarán obligados a introducir un salario mínimo legal.

El salario mínimo es la cuantía mínima de remuneración los asalariados deben recibir por el trabajo. En la mayoría de los Estados miembros, a menudo el sueldo no cubre todos los costos de vida. En 2018, siete de cada diez europeos que cobran el salario mínimo afirmaron que les resultaba difícil llegar a fin de mes.

En 2022, las diferencias salariales entre los países de la UE fueron notorias y oscilaron entre 332 euros brutos mensuales en 12 pagas en Bulgaria y 2 256 euros mensuales en Luxemburgo. La disparidad se debe, entre otros factores, a las diferencias en el nivel de vida.

Acerca del autor de la publicación

LUCIA CASTILLO

Corresponsal Bélgica
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