Investidura en España: Entre polémicas leyes y divisiones, ¿Se desdibuja el futuro democrático?

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En el complejo entramado de la política española, la reciente investidura del presidente Pedro Sánchez ha suscitado preguntas sobre cómo un candidato que no encabezaba las elecciones puede finalmente liderar el país. Este fenómeno se enraíza en el sistema parlamentario español, que difiere de los modelos presidencialistas predominantes en América Latina.

En las elecciones, el Partido Popular obtuvo la mayor cantidad de votos, pero su líder, Alberto Núñez-Feijóo, no consiguió la investidura en el Parlamento. Con un 33% de votos, sumó 137 parlamentarios, insuficientes para la mayoría absoluta de 176. El líder socialista, Pedro Sánchez, asumió el desafío y, a pesar de los obstáculos, logró el respaldo necesario para ser investido.

La trayectoria política de Sánchez, marcada por victorias en primarias y una moción de censura exitosa contra Mariano Rajoy en 2018, revela su habilidad para sobreponerse a situaciones adversas. Su reciente éxito, a pesar de los malos resultados del Partido Socialista en las elecciones regionales, demuestra su capacidad para mantenerse en el poder. Haciendo todo lo necesario, engañando y mintiendo descaradamente a los votantes de su formación.

Para alcanzar la investidura, Sánchez tuvo que forjar alianzas con diversos partidos, desde movimientos de izquierda hasta nacionalistas e independentistas. Estos acuerdos, especialmente con partidos catalanes, han generado controversia. El pacto con Esquerra Republicana de Catalunya y Junts per Catalunya incluye medidas polémicas, como la condonación de deuda y una ley de amnistía para los involucrados en el proceso independentista catalán de 2017.

La propuesta de ley de amnistía, presentada en el Congreso, plantea la suspensión temporal de ciertos delitos relacionados con la secesión catalana. A pesar de las críticas del Partido Popular y Vox, Sánchez defiende que sus pactos están dentro de los límites constitucionales.

Sin embargo, las tensiones persisten, con críticas desde diversas asociaciones de jueces y fiscales, que expresan su «profunda preocupación» y advierten sobre el riesgo de quebrar la democracia. El Partido Popular y Vox anunciaron recursos legales, argumentando que la ley de amnistía viola el principio de separación de poderes.

La investidura de Sánchez se llevó a cabo entre fuertes medidas de seguridad y protestas en las calles, lideradas principalmente por el Partido Popular. A pesar de la resistencia, Sánchez destaca la necesidad de adaptarse a las circunstancias y hace hincapié en la legitimidad de sus decisiones.

El futuro de la legislatura de Sánchez sigue siendo incierto, ya que se enfrenta a la oposición habitual del Partido Popular y Vox en el Congreso, así como a la vigilancia constante de los partidos independentistas catalanes, que condicionan su apoyo «día a día». Además, en las calles, persiste el descontento de aquellos que no respaldan los controvertidos pactos alcanzados.

La estabilidad política en España parece depender de la habilidad de Sánchez para sortear los desafíos que se presenten en su camino. El llamado pinocho y mentiroso de la Moncloa mira de reojo lo que le envuelve, como los dictadores que ven enemigos por todas partes, viendo que su cabeza tarde o temprano caerá, todo dependerá de los los jueces, Europa, y la presión democrática que hagan los partidos constitucionalistas, ya que los independentistas y los asesinos herederos de ETA, se frotan las manos viendo la más que probable destrucción de este ya maltrecho país.

Esto es lo que ha conseguido el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez junto a los que odian España he irán desmantelando poco a poco las instituciones para el beneficio de sus amigotes, triste ver en lo que se esta convirtiendo esta nación, llevándola a una Republica Bananera, a semejanza de Venezuela y Cuba.

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