Una conciencia deforme lo que más envidia y odia es un acto de caridad

Cuando revisamos la historia de cualquier imperio, sea desde los tiempos de la antigua Mesopotamia hasta el día de hoy, las personas que han ostentado el poder, para estar a la altura de sus ambiciones, han tenido que convertirse en todo aquello que de forma moral no hubieran podido conseguir.

Siempre es lo mismo una y otra vez: Guerra y economía.

Todo bajo el yugo de engendros que se creen ser menos miserables haciendo más miserables a los demás, tratando de saciar su frustración devastando la paz de quienes trabajan duro y honestamente para llevar el pan a sus casa enviándoles al campo de batalla ¿De verdad creen que un ciudadano medio tiene algo que ganar al volver, si es que vuelve vivo, sino mutilado, de una guerra que nunca eligió?

El no tener escrúpulos convierte en una persona vil a personajes como Putin, el problema, es que no es más que un botón de muestra.

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