GRUPO PERIÓDICO DE BALEARES

Periodico de Baleares

La convivencia en una comunidad puede ser maravillosa, o en muchas otras ocasiones, casi la mayoría de las veces, puede llegar a ser una pesadilla para muchos de los vecinos que comparten espacio con otros propietarios o inquilinos.

Ruidos, obras, música, fiestas, portazos, mal uso de los espacios comunes, suciedad, el vecino de arriba que tira el agua a mi terraza, problemas con el uso de la piscina, derramas, impagos… y seguro que me dejo alguno.

Así que la pregunta que me planteo es, ante este tipo de problemáticas… ¿cómo actuamos? ¿Cómo gestionamos este tipo de conflictos en las comunidades? Todos estos problemas que aparentemente pueden ser difíciles de solucionar, pueden ser tratados con un método que permite reducir incidentes entre vecinos.

Los problemas entre vecinos pueden ser tratados de diferentes formas, hay quienes prefieren evitarlos y hacer como si no pasara nada (cosa difícil puesto que, por ejemplo, dormir escuchando la música de los vecinos hasta altas horas de la madrugada puede llegar a ser bastante molesto…), hay quienes prefieren ir en contra del vecino y “vengarse” utilizando medios que aseguren que también le van a molestar al otro (aquí empezamos una guerra y a ver quien de los dos pierde más…), hay quienes prefieren comunicárselo al Presidente de la Comunidad y que sea él quien ponga orden (menudo marrón le dejamos, si nosotros no sabemos gestionar nuestros problemas, tampoco podemos confiar en que otras personas podrán ¿no?…) y hay quienes conocen que existen nuevos métodos alternativos de solución de conflictos para que además de llegar a un acuerdo y solucionar de manera efectiva el problema, surjan diferentes ventajas durante el proceso como por ejemplo: poder explicar con detalles cuál es el problema, qué está pasando, porqué es tan molesto, poder decidir sobre el acuerdo al que se va a alcanzar, conocer
qué pasa por la cabeza de la otra persona para que esté actuando de tal forma, que nos lo explique, y a partir de aquí, abrir un abanico de posibilidades para que una vez los dos sepan que hay una persona que está teniendo una molestia, que la otra persona pueda cesar o al menos, disminuir las mismas para generar una buena convivencia entre vecinos.

La mediación no es la panacea, no es el oasis en el desierto, lo reconozco, de hecho, tengo que decir, que no todos están preparados ni quieren acudir a un procedimiento de mediación, porque ​ querer solucionar los problemas por nosotros mismos requiere de mucha confianza en que somos capaces de decidir por nosotros mismos, y de que, hablar directamente con la otra persona puede llegar a ser difícil, pero sabemos pedir ayuda a un tercero para que nos facilite ese diálogo de entendimiento. Porque acudir a un procedimiento de mediación es aceptar que hay un problema que hay que solucionar y que interponer denuncias, declarar la guerra al vecino, o hacer como que no pasa nada, no son soluciones eficaces que hagan resolver el problema, y yo te pregunto… ¿quién no quiere resolver un problema?

Acerca del autor de la publicación

NOEMÍ BONED

Abogada y Mediadora
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