La noche casi llega a su fin, no queda mucho para que salga el sol

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La noche casi llega a su fin, no queda mucho para que salga el sol. Freddy de 15 años, está aterrorizado, acaba de recibir un machetazo en el brazo izquierdo. Hasta ese momento iba de tipo duro, clases de boxeo y kick boxing, tatuajes con símbolos de su banda. Él es hijo de inmigrantes colombianos, trabajadores de escala básica, humildes, pero Freddy, al igual que sus «hermanitos», socialmente se sienten «marginados», y utilizan la violencia para defenderse a sí mismos y a los de su misma procedencia. Se juntan para sentirse más seguros en una sociedad que consideran hostil. En estos momentos estivales, las principales ciudades de España se están convirtiendo en campamentos de verano para bandas juveniles precriminales latinas. Pero el sabor de la sangre, el dolor, el miedo intenso a morir… Eso lo cambia todo. El acto final se desencadenó debido a los celos del jefe de la banda, que estaba interesado en la chica con la que medio salía Freddy. En un alarde público de a ver quien la tenía más larga se enzarzaron en algo más que palabras chulescas y posiciones de mono con chándal. Hasta que el macho alfa, escoltado por varios gorilas, le asestó un machetazo. Cuando ven brotar la sangre, Freddy tiene la suerte que la reacción de la banda es salir corriendo escapando del lugar, no sea cosa que alguien los vea y los implique, por lo que sólo tiene que dirigirse a la primera entrada de finca y llamar a varios pisos para que sea asistido por los vecinos, le hagan un torniquete e incluso, una de las inquilinas enfermera, le aplique los primeros auxilios. En su mente, aún lo suficientemente infantil, está la imagen fija de volver a los brazos de su madre.

En una gélida madrugada en Donetsk, Aleksander, de 18 años siente el sudor frío invadir cada centímetro de su piel, varios impactos de bala han alcanzado su abdomen produciéndole daño a su hígado, estómago, intestinos, colon, columna vertebral, riñones y vejiga. Una mezcla de sangre y fluidos corporales se extienden en el suelo helado. Su esfínter anal ya no está enervado, desparramándose las heces líquidas. Está solo. Rodeado de escombros y el ensordecedor ruido del incesante ataque ruso. La bajada de tensión arterial hace que su campo visual primero se llene de puntos rojos, para luego, quedarse ciego, oscuridad total, su corazón late cada vez con menos fuerza, su respiración se entrecorta, el dolor agudo indefinido inunda todo su ser. Sabe que nadie le salvará. Podía haber escapado del país, pero se había creído lo heróico que sería luchar contra el invasor, desfilar victorioso frente las miradas de orgullo de sus compatriotas, familiares y amigos… Pero ninguno de ellos estaba ahora ahí, de hecho, muchos, sí se habían ido por piernas tras los primeros ataques. ¿Por qué he luchado? ¿Servirá de algo mi muerte? ¿Realmente alguien valorará mi sacrificio? Finalmente, tras una fuerte convulsión, todo acaba.

Marcela, de 38 años, tras su divorcio ha decidido tunear su cuerpo, con lo que ha cobrado del pacto de separación con su ex, para empezar de nuevo. Se ha aplicado todo el kit de supervivencia postmarital: Peluquería, diversos tratamientos faciales, inscripción al Megasport y como no, cirugía para mejora de los senos que se habían convertido en dos estiradas pasas que le llegaban al ombligo. Tras la última operación, tiene molestias, lo que provoca que se despierte con cierto dolor. Afortunadamente, tiene un buen arsenal de analgésicos y antiinflamatorios para aliviar y poder reconciliar de nuevo el sueño, con su ordenador portátil disfruta de los nuevos episodios de Peaky Blinders, una serie que despliega la erótica de los tipos duros exhalando testosterona. Tras varios capítulos, su mente está ahora en el mejor monitor del gimnasio, entre otras cosas, de body pump, David Monroig, un hombre tan vital y simpático… No puede dejar de tener fantasías pensando en lo que le haría. Así que coje su maletín de juguetes sexuales y valora si empieza con: Satisfyer Vibrador Power Flower, Ammo-Estimulador Mika, Intimina Kiri Masajeador Personal, Control Remote Wireless o Durex Play Intense Orgasmic Vibrations. Finalmente, tras darse un gustazo al cuerpo se queda dormida

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