🔴 En una trágica mañana en Arizona, el cielo despejado se convirtió en escenario de un devastador accidente aéreo. Dos pequeñas aeronaves, un Cessna 172S y un Lancair 360 MK II, colisionaron en pleno vuelo sobre el Aeropuerto Regional de Marana, situado al noroeste de Tucson. El impacto, ocurrido alrededor de las 8:30 a.m., dejó un saldo fatal de dos personas fallecidas.
Según informes preliminares de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB), cada avión transportaba a dos ocupantes en el momento del accidente. Tras la colisión, el Cessna logró aterrizar sin contratiempos, mientras que el Lancair se precipitó contra el suelo cerca de la pista 3, desencadenando un incendio que consumió los restos de la aeronave.
El Aeropuerto Regional de Marana opera como un "campo no controlado", careciendo de una torre de control de tráfico aéreo operativa. En tales instalaciones, los pilotos dependen de una frecuencia común para coordinar sus movimientos y evitar colisiones. Este sistema requiere una comunicación constante y precisa entre las aeronaves, confiando en la pericia y atención de los pilotos para mantener la seguridad aérea.
Este lamentable suceso se suma a una preocupante serie de accidentes aéreos en Estados Unidos en las últimas semanas. El 29 de enero, una colisión en pleno vuelo entre un helicóptero militar y un jet regional de American Airlines sobre el río Potomac, en Washington D.C., resultó en la trágica pérdida de 67 vidas. Días después, un avión de transporte médico se estrelló en Filadelfia, dejando un saldo mortal y causando alarma en la comunidad aeronáutica.
Las autoridades, incluyendo la NTSB y la Administración Federal de Aviación (FAA), han iniciado investigaciones exhaustivas para determinar las causas precisas de estos incidentes y evaluar posibles medidas para reforzar la seguridad aérea. Mientras tanto, las comunidades afectadas lloran la pérdida de vidas y buscan respuestas en medio de estas tragedias que han oscurecido los cielos de la nación.
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