Una partida de ajedrez a tres bandas llamada Ucrania

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Pronto se cumplirán los dos meses de un conflicto, en el cual se auguraba certero, y en poco espacio de tiempo.

¿Fuimos todos unos ilusos? O bien se había empezado una jugada de ajedrez. Con el único final de vernos inmerso en una guerra de desgaste, hambruna, incrementos de precios, economía precaria, miles de desplazados, miles de muertos, miles de desaparecidos. Estos últimos quizás ya descansen en una fosa común, o bien hayan podido escapar. Puede que sus historias nunca tengan un final y que sus familias y amigos, sean solo los que los recordaran.

Son muchas las historias que leemos diariamente. Al igual que todos ustedes me llegan historias de desapariciones, encuentros o el final de una búsqueda.

Leo en cada línea, el desespero y cada palabra ejecutada en mi conciencia. La falta de ella, en esas personas que puedan matar, torturar civiles, solo por el mero echo de diversión o para que su estirpe quede borrada de la faz de la tierra.

Pero ¿son los únicos culpables de llevar sus manos manchadas de sangre?

Esa pregunta me la he preguntado miles de veces y cada día que pasa, estoy segura que todos de una manera u otra las llevamos manchadas, y el peso de esas vidas en nuestras desgastadas conciencias.

Es como si el planeta se hubiera detenido por la guerra entre Ucrania y Rusia. Nada más lejos de la verdad, porque recordemos que actualmente existen otros conflictos armados en el mundo que lejos de aclararse muchos de ellos se recrudecen. Donde también ha habido genocidios, atrocidades y donde los niños se han acostumbrado a vivir bajo el ruido de fuego enemigo.

Sin embargo, parece que esas guerras no determinan el valor de un ser humano, porque no van ligadas a petróleo o materiales de necesidad de países desarrollados, o porque la religiosidad no se ve como una amenaza.

Ahora esas historias han pasado a otro ámbito, pero siguen siendo las mismas que las de Ucrania con distinto nombre. Y donde la OTAN, como director de orquesta, va marcando los ritmos y entregas de material, quitando o poniendo, e informando a la población según sus intereses. ​
Han puesto sanciones durísimas a Rusia, pero seguimos pagando por el gas o petróleo y al mismo tiempo suministramos equipamiento defensivo y de ataque a Ucrania. Estamos jugando a dos bandas, tensando el hilo de una guerra que nos puede explotar en la cara a los demás países del mundo. Miramos los movimientos de Corea del norte por si su inestable dirigente se levanta una mañana y quiera apretar un botón. Con China medimos las palabras y seguimos con interés los apretones de manos que da, por si entre una cosa u otra, China ayuda a Rusia.

Estamos en un momento de desestabilidad y donde nosotros pocos podemos hacer. Las piezas han sido movidas y solo espero que ese juego de ajedrez que esta en las manos de la OTAN, Rusia y Ucrania, termine cuanto antes. Volvamos a una cierta normalidad y sobre todo podamos pensar en un futuro, cosa que ahora en nuestro pensamiento o dialogo se ve
como una utopía.

Acerca del autor de la publicación

NURIA SERAL

Redactora Jefe

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