En un país donde se gasta una ingente cantidad de dinero en memeces políticas, como las de Irenita, conocer o no conocer a alguien dentro del «sistema» sanitario o de dependencia es, a menudo, una cuestión de vida o muerte.

Sólo por las listas de espera para las ayudas de dependencia mueren 131 personas al día en este país, muchas veces, de «sobrados», debido en gran medida por los perniciosos y casi infinitos requisitos burocráticos de la Ley de Dependencia.

Claro que si conoces a alguien dentro del «sistema» que te facilite los trámites y presione para adelantarte la atención tienes más probabilidades de sobrevivir; ya saben, no hay nada como tener enchufe ¿verdad?

En 2022, han fallecido 23.837 personas, que por cierto, más de la mitad eran mujeres que han visto cómo en vez de invertir realmente en las mujeres más vulnerables, como las dependientes, el Ministerio de Igualdad de Irenita (la cajera colocada por el macho alfa, antes, con coleta) gasta el dinero público en campañas de autobombo, leyes absurdas y chiringuitos ideológicos para colocar colegas.

Pero esto no acaba ahí, en 2022 se batió el récord de pacientes en lista de espera quirúrgica, hablamos de más de 700.000 personas. Lo más triste es que hay personas que llegan a esperar hasta 550 días para ser atendidas, la pregunta es ¿cuántas mueren al año sin llegar a ser atendidas a tiempo? Nadie lo sabe con certeza, pero en la mayoría de casos, no es por culpa de los médicos y sanitarios que se dejan su propia salud para salvar la de los demás.

Es más, ¿qué sucede cuando un sistema sanitario está tan estresado, abarrotado y carente de medios suficientes… Pues claro, hay más muertes por error médico. De hecho, la presidenta del Defensor del Paciente expone que los datos que posee son sólo los que ellos han podido registrar, pero que realmente son muchos más, y defiende, que sólo por negligencia médica debe haber más muertes que por accidentes de tráfico. Y sí, Irenita no sabe que más de la mitad, son eso, mujeres.

Hablamos de mala praxis: malas intervenciones, altas indebidas, falta de atención, infecciones nosocomiales o retrasos en el transporte sanitario, etc.. Ahora bien, la principal razón es el mal diagnóstico. Es evidente que un médico o enfermero agotado por las interminables jornadas o guardias y, hay que decirlo, más de lo que se imaginan, duplicidades laborales para llegar a final de mes, se expone a aumentar las probabilidades de equivocarse al diagnosticar o realizar un tratamiento.

Pero claro, en una sociedad confrontada ideológicamente preferimos creer antes que saber por no priorizar lo que realmente es vital y necesario para salvar vidas, por ello, es normal que permitamos que nos gobiernen sociópatas cuyo único objetivo es convencer con exageraciones, mentiras, falsedades y golpes de efecto publicitarios para engañarnos y hacernos vivir en una batalla constante de discusión de opinión para desvincularnos del verdadero drama que vivimos.

Tal vez sea eso, me refiero a que hayan conseguido que nos sintamos merecedores de llegar a morir en el carrusel sanitario o de dependencia por saber, al pararnos un momento a reflexionar, la verdad, pero en vez de vivir en consecuencia a ella, simplemente aparentamos no saberla ante los demás convirtiéndonos todos en cómplices hipócritas.

Acerca del autor de la publicación

TONI BAUZÁ

Director Contenidos y Audiovisual | Agente de Prensa | Mallorca
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