Era una guerra que semanas atrás de su puesta en marcha, era anunciada. Mientras la Unión Europea hacia un pulso con el dictador ruso, este movía sus fichas bajo el supuesto lema de “maniobras militares”. El juego empezaba para unos y terminaba para otros.

La directriz que marca Putin para atacar Ucrania, es el acercamiento de esta a Occidente e impedir un genocidio por el régimen ucraniano. A pesar de lo irreal de estas afirmaciones, muchos partidarios de este dictador les ha faltado tiempo para ensalzar tan nobles ideales y dar por buena esta intromisión.

La desinformación es un arma en ambos lados, pero también la idealización de cualquier dictador que se cree con derecho, como lo hace en su país, a pisotear las libertades de cualquier país y de los que viven en él.

Putin, desea fervientemente tener un imperio a toda costa, aunque sea a base de muertes de civiles o soldados de ambos bandos, riéndose de las severas sanciones que exprimirán a Rusia y a sus ciudadanos sometiéndolos a que no crezcan como país. Y aunque sea un agresor y provocador de guerras o conflictos ¿Quién pagara las consecuencias? ¿Deben pagar los ciudadanos con su sufrimiento por las paranoias de su presidente dictador?

Mientras Ucrania se ha quedado sola. Las naciones Unidas condenan el ataque. Proponen sanciones a Rusia, pero por el momento no se prevé ayuda militar. Aunque todos los países condenen y promuevan sanciones ¿Qué le queda a la población civil de Ucrania? ¿Acaso con sanciones y condenas podrán parar los misiles, balas rusas?

La población tiene miedo a morir bombardeados en sus domicilios, calles o improvisados bunkers en los metros de la capital. Los grandes perdedores de toda guerra es la población civil que ve mermada su libertad, aumentado su miedo a morir entre cruces de fuego enemigo, falta de alimentos o medicamentos.

Los civiles se han tirado, literalmente a las calles, para hacer acopio de alimentos, dinero y combustible para los que no pueden abandonar su país. Mientras los que quieren abandonar ucrania deben dejar atrás su vida e intentar por vía terrestre, ya que el espacio aéreo está cerrado, cruzar a países como Polonia para convertirse en refugiados. La incertidumbre de la población, el miedo y la seguridad de que la OTAN y Naciones Unidas solo serian meros espectadores, hacen una vez mas que sean los civiles, niños, y ancianos que paguen un alto precio por haber nacido en un País que no se llamaba Alemania o Estados unidos.

Según un alto funcionario del Pentágono a añadido “No habíamos visto un movimiento de esta envergadura, entre naciones, desde la Segunda Guerra Mundial, y si se desarrolla de la forma en que creemos que lo hará, tiene todo el potencial para ser -una invasión- muy sangrienta, muy costosa y de gran impacto en la seguridad europea en general».

Aun así, el resto del mundo será el espectador de una guerra anunciada, con sus directores, guionistas y actores. Eso si condenas a doquier por organismos, presidentes, actores e incluso manifestaciones improvisadas en muchos rincones del mundo, incluido Rusia, para que cese toda hostilidad.

Veremos como termina todo esto.

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NURIA SERAL

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