Pululaban las nubes

entre los picos de las montañas

jugando el escondite

al igual que las aves que ahí volaban.

De entre tus laderas

como las esmeraldas, verdes

aparecías con tu melena

moviéndose al son de la brisa, silente.

Estaba seguro, mis ojos me engañaban

lo que veía no lo podía creer

cuanta maravilla oculta

de mi ignota mente.

A los ojos te miraba

misterio asomante

tus pupilas lo delataban

las mías parpadeantes.

Volvió la bruma

en la que desapareciste

con ella te evaporabas

quedando mi mente triste.

Se entristeció hasta el alma

volviendo la oscuridad de la noche

una cárcel sin fronteras

mis recuerdos, mis barrotes.

Ni la luna asomaba

desde siempre mi amante

para sacarme de mis penas

ni las estrellas intentaron asomarse.

En el baúl de mis recuerdos, las montañas

mis recuerdos en las laderas, ya ocres

los pájaros trinaban

despertándome de un sueño ocurrente.

Toni Oliver

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