“Las leyes injustas no se han de obedecer”, leyes que son una aberración y suponen una agresión para el ciudadano, sus derechos y libertades.

En los últimos tiempos estamos viendo cómo se crean nuevas leyes: absurdas, estúpidas y sin beneficio alguno, por lo menos en lo que se refiere al ciudadano de a pie. Ahora bien, si no la cumples, estás expuesto a que te multen, eso en el mejor de los casos, porque en otros puedes terminar metido entre rejas y acompañado de delincuentes de los de verdad. Porque no hay que olvidar que, en este país, donde tenemos leyes que se elevan por encima de la estupidez, cualquier ciudadano decente puede terminar con la etiqueta de delincuente, y con un escabroso historial de antecedentes penales.

A saber: ¿quizás nos hemos vuelto todos imbéciles o sufrimos de enajenación transitoria? ¿No hay acuerdo sobre lo que es injusto y lo que es ridículo? Claro que, el mundo es tal cual lo vemos desde que es mundo… Poblado de obedientes y sumisos.

En este momento nuestro gobierno actual nos dicta lo que comer, vestir, la temperatura que debemos tener en nuestros negocios, en nuestra vivienda, etc. Ya ni que hablar de la inútil ley de la violencia de género, donde el objetivo es la destrucción de los derechos del hombre, por ser hombre.

Si nos pusiésemos a nombrar las leyes injustas, burlescas, demenciales, que el legislador ha creado: como Dios crea con su poder omnipotente, no daría el papel para tanta escritura. Pero para aquellos que desconocen ciertas leyes, les nombraré algunas, la mayoría son suaves, están entre la ignorancia y la idiotez, otras, entre la inquisición y la psicopatía:

  • en España, estaba la ley de vagos y maleantes, fue una ley del Orden Penal español de 4 de agosto de 1933, esta ley te condenaba a trabajos forzados. Se derogó el 4 de agosto de 1970, sustituyéndola por la ley sobre peligrosidad y rehabilitación social, aprobada por el régimen franquista. Esta ley incluía a aquellos que practicaran la mendicidad, la homosexualidad, el vandalismo, el tráfico y consumo de drogas, la venta de pornografía, la prostitución y el proxenetismo, así como a los inmigrantes ilegales y a cualquiera que fuera considerado peligroso moral o socialmente por el régimen.
  • en París, la villa del romanticismo por excelencia está prohibido besarse en los andenes del tren. En otros lugares como Dubai son incluso más intransigentes: es ilegal besarse en un lugar público.
  • en Miami, por ejemplo, es ilegal pasear por la comisaría de Policía en monopatín.
  • en Francia está prohibido bautizar a tu cerdo con el nombre de Napoleón.
  • Italia no se queda atrás. En Tropea, al sur del país, la normativa prohíbe a las mujeres «gordas, feas o poco atractivas mostrarse desnudas en la playa». ¿La razón? Según el gobierno municipal, «solo las mujeres jóvenes cuya belleza permita glorificar el cuerpo femenino» tienen este derecho.

Sin ir más lejos, y sin ánimo de generar polémica, hoy 19 de agosto 2022, la Justicia marroquí ha condenado a dos años y medio de prisión a 13 migrantes por su implicación en el salto a la valla de Melilla el pasado 24 de junio. Lo que no se dice es que Marruecos recibirá más dinero que nunca de la Unión Europea para controlar sus fronteras. Está claro que detrás de leyes injustas siempre hay intereses del legislador.

Siempre ha habido leyes tremendamente aberrantes: contra los negros, los homosexuales, leyes en favor de la esclavitud, sufragio femenino, etc. Esto no es del pasado, puesto que hoy en día aún hay leyes estúpidas, crueles y discriminadoras en nuestro país, y si no que le pregunten a Pedro Sánchez o a la ministra de Igualdad “cajera Montero “

Los jueces no deberían aplicar las leyes injustas, ni los ciudadanos deberían obedecerlas. Las leyes injustas se abolieron gracias a valientes y «valientas», es broma, que se negaron a obedecer y a cumplir esas leyes injustas.

Si «nadie está por encima de las leyes», eso significa que las leyes están por encima de todos nosotros. ¿No? Significa que la ley —cualquier ley, cualquiera que sea la ley que esté en los libros— es más valiosa, justa, honrada que nuestros deseos, aspiraciones, y sentido más profundo de lo que es correcto e incorrecto. ¿Queremos decir que, con esa aceptación, los que crean las leyes son mejores que el resto de los humanos, o quizás más sabios y justos? Esta forma de pensar premia la conformidad de la sociedad sobre la responsabilidad personal que tenemos en defender nuestros derechos: aportar para mejorar nuestra sociedad y la calidad de vida. Hay que recordar que sin libertad y seguridad no hay calidad de vida.

Fueron las acciones valientes de las personas que estuvieron dispuestas a violar la ley, las que liberaron a muchos de la tiranía y la esclavitud. Son ellos los que mejoraron la vida de muchas personas.

Deberíamos aprender a ser más rebeldes, desobedientes y valientes. Como dijo Mario Benedetti: Uno no siempre hace lo que quiere, pero tiene el derecho de no hacer lo que no quiere.

Acerca del autor de la publicación

LUÍS SANTOS

Investigador criminólogo y Criminalística. Lleva casos de errores judiciales...entre otros.
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