Hace apenas unas semanas, los medios de comunicación y redes sociales se hacían eco de las correrías de una morsa, la cual bautizaron Freya.

Fue a principios de julio, cuando en el fiordo de Oslo se interrumpía la calma de sus habitantes a causa de Freya. Una morsa con un peso de unos 600 kg, había decidido vagar no sólo por sus aguas, sino que empezó a ser la atracción de sus travesuras.

Los medios de comunicación no dudaron en filmar las correrías de Freya, cuando esta se tumbaba hacer su siesta en los barcos. Incluido algunos que perecieron en el fondo del mar debido al peso de la Morsa.

Nuestras retinas vieron como una morsa de gran tamaño subía a los malecones de la bahía, y se tumbaba a tomar el sol.

Mientras a unos les parecía una imagen peculiar y anecdótica, otros vieron en ella una manera de subir selfis con Freya.

Esa atracción de curiosos y de gente hambrienta por tener la imagen mas cercana a este mamífero, pusieron en peligro la vida de ella.

Las autoridades se les había escapado de las manos, la noticia de un acercamiento de este mamífero a las costas. Pronto vieron que las personas muchas de ellas inconscientes, de que aun siendo una celebrity por unas semanas, se acercaban demasiado a Freya.

Esta no dejaba de ser animal salvaje y como tal, por mucho que se dejase fotografiar, no era lo mismo que se introdujeran en su círculo de confort.

Los medios locales se hicieron hueco de la notica en la que se tuvo que cerrar una zona de baño, después de que el animal hubiera perseguido a una bañista, la cual se había acercado demasiado a ella. No siendo el único conflicto, las personas no dejaban de traspasar esa línea delgada entre la sensatez y la imprudencia.

Selfis cada vez más arriesgados, mas cercanos incluido el acercamiento de niños, objetos lanzados a ella para llamar su atención. Hicieron que las autoridades advirtieran a la población de que, si no se cesaba con este acoso, se tendría que tomar la decisión de sacrificarla.​

Según las autoridades de Noruega, Freya representaba un peligro para las personas quienes no respetaron las ordenes de no acercarse a ella. Los veterinarios esperaban que se retirase por si misma, si dejaba de ser constantemente acosada. Recordemos que la morsa es una especie en peligro de extinción y por ello esta protegida, por eso el sacrificio debía ser la última solución.

El 14 de agosto, las autoridades informaron de su eutanasia, el comunicado de las autoridades “Tenemos muy en cuenta el bienestar de los animales, pero la vida y la seguridad de las personas deben tener prioridad” ha sido muy cuestionado. Pues no se intentó, barajar otra medida que no fuera la muerte.

Pero, aunque las autoridades de Noruega dieron muerte a este mamífero. Todos aquellos que traspasaron las líneas de la lógica, incluido medios de comunicación. Todos han tenido parte de culpa.

Por los Likes de fotos en redes sociales, por lo selfis más arriesgados. Por las primicias de las noticias. Freya ha sido ejecutada.

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NURIA SERAL

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