Los días van pasando y el desfile de peluditos en busca de un hogar se va perfilando. Todos merecen ese minuto de gloria, que los lance a los brazos de los que puedan ser su familia.

Nadie tendría que ser objeto de exclusión por su edad, por unas siglas o por su especie. Pero no vivimos en un mundo perfecto y por desgracia ,siempre habrá gente que tendrá que poner un porque a las cosas y a la existencia de los animales.

Los que elegimos VOLUNTARIAMENTE ser voluntarios en asociaciones de animales, lo vemos todos los días. Tenemos que dar explicaciones del porqué de la elección de nuestra dedicación y sin embargo, aunque seamos políticamente correctos, siempre seremos los raros de las historias de la gente.

Simplemente porque no entienden como nos podemos alegrar cuando uno de los rescates encuentra un hogar, como lloramos cuando hemos perdido un caso, como nos perdemos en las miradas de ellos, como nos acordamos de aquellos que partieron y como nos desesperamos cuando no encontramos una casa de acogida.

Todas estas situaciones se viven y se sienten. La última, la falta de casas de acogida se traduce en que animales sigan viviendo un inferno en perreras, en las calles o su vida la pasen en una guardería y jamás conozcan un hogar. Las casas de acogida es la línea entre la salvación y la muerte de muchos de ellos, por ello, aunque los de las fotos no desfilen. También se merecen su minuto de gloria para encontrar una acogida.

En busca de una acogida

Ellos tres están a la espera de que alguien pueda acogerles. Sus casos los lleva Happy Cat

Merlin y Lucky buscan tambien una acogida. Sus casos los lleva Sonrisa Animal

Los ojos son el espejo del alma, basta mirar sus ojos y ver como piden una oportunidad. Porque cada minuto fuera de un hogar, su sentencia de invisibilidad y olvido crece.

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NURIA SERAL

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