El sueño es de oro. Un Eurobasket que empezó con dudas y un relevo generacional finaliza con una de las mayores gestas del deporte español. Ante los Jokic, Antetokounmpo y Doncic ha triunfado la pizarra de Scariolo y el valor de sus 12 jugadores. España ha vencido en la final a Francia (88-76) tras una actuación fantástica del combinado nacional, que durante muchos minutos bordó el baloncesto. Gran culpa de ello la tiene Juancho Hernángomez (27 puntos), quien anotó 6 triples en un solo cuarto, en una exhibición que recordó a la de Gasol hace siete años contra los mismo rivales. El madrileño parecía estar guardando los trucos para este partido y los sacó a tiempo, dejando claro a todo el mundo por qué sigue en la NBA y es una de las grandes esperanzas en el futuro de la Selección.

El dominio de la selección en este partido fue notorio desde los primeros compases. Se puede resumir en el siguiente dato: Francia solo lideró el partido con el 1-0 inicial. El resto, un gran partido, con sus idas y sus vueltas, en el que España vio despegar su ventaja hasta el +21 en el segundo cuarto y verlo reducirse hasta el -3 al comienzo del tercer cuarto.

Remontando en octavos, cuartos y semifinales, con todo en contra, se habló de milagro. Hoy España ha demostrado que los milagros son abstractos y lo tangente queda en una pista de Berlín que les ha visto sobreponerse a estrellas NBA y selecciones en principio superiores con sus grandes armas, un buen baloncesto y mejor dirección.

El arranque español fue apoteósico. Y no al ritmo de Lorenzo Brown, como venía siendo habitual, si no de Jaime Fernández, quien en la final firmó su mejor partido del campeonato. Un triple y varias acciones complicadas pusieron el +9 final antes del tercer cuarto, con Rudy también apareciendo en los instantes finales. La calma antes de la tempestad.

En el inicio del segundo cuarto, Juancho Hernángomez se adueñó de la final. Entró en trance, haciendo ver el aro de Berlín como una piscina, aumentando la dificultad y rango de sus tiros en cada intento. Ninguno le fue suficiente, ya que en este cuarto firmó un 6/6 en triples que queda ya para la historia de los Eurobaskets.

Pese a ello, España dejó viva a Francia. La racha de Juancho, acompañado de un 2+1 de su hermano llegaron a poner el +21 (47-26, m.17), pero un 2-20 de parcial francés entre el final del segundo cuarto y el inicio del tercero redujo la diferencia a tres puntos. En ese momento, fue Jaime Fernández (13 puntos) quien pidió el balón y gracias a un triple y a otra canasta dio mucho aire al equipo de Scariolo.

Mención también para Willy Hernángomez. Contuvo de manera excepcional a Rudy Gobert, Fall y compañía, y además sumó a eso 14 puntos y 8 rebotes, muchos de ellos para empezar a despegarse en el marcador. Y además, con merecido premio como MVP del torneo. España se acabó manteniendo en un tercer cuarto de muchas idas y venidas en el que Scariolo se temió lo peor.

Normalmente, en una final, cuando hay un error grave en tu contra y además eres sancionado con técnica, lo lógico sería salirse del partido. Pero esta España no entiende de lógicas, tan solo de competir, y eso lo hace muy bien. Esa técnica activó a Lorenzo Brown (14 puntos y 11 asistencias) y España comenzó a disfrutar en un cuarto que empezó con varias malas posesiones que acabron con tiros lejanísimos. Segundo a segundo, defensa a defensa, Francia veía como se escapaba una final a la que optaba llegar en las quinielas al incio de este Eurobasket, pero que no sabía que iba ser contra su bestia, contra la que ya suma 18 derrotas en 22 partidos de Eurobasket.

Finalmente, fue un triple de Alberto Díaz, el héroe obrero en este Eurobasket, el que finquitó las opciones francesas y dejó las caras de asombro, orgullo y honor de una Selección que ha hecho vibrar a España como pocas veces se ha visto.

Ningún gigante que Collet sacó a la pista trastocó siquiera un poco el plan de Scariolo, que parecía consciente de la forma en que se ganaba este partido. Cuando parecía que iba a ser imposible superar lo de 2019, el entrenador italiano ha decidido demostrar al mundo que si no es el mejor seleccionador FIBA del siglo, será porque Kryzewski parecía invencible con su ‘Dream Team’.

Dando galones y confianza hoy a Brizuela y Jaime cuando en otros momentos quizá no lo había hecho tanto, reconociendo el momento de Juancho y generándole tiros solo, y encontrando cada flaqueza de Francia para hacerles cometer 19 pérdidas. Lo que ha hecho Scariolo en estos tres últimos años con España se debería estudiar en el futuro, así como el concepto de ‘La Familia’, que lleva integrado el gen de competir y ganar sin que importe quien vista la rojigualda.

También se debería estudiar ‘lo de Rudy’, un jugador que con 37 años y varias lesiones prioriza a su Selección pese a las pocas o nulas opciones que parecía tener España, y a base de oficio, triples y defensa nos ha enseñado que a competir nadie a gana a esta selección. Este es un oro que se recordará durante años y años como el oro en el que España se sorprendió con un grupo de 12 jugadores que ilusionaron.

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