Para muchas parejas llega este temido momento en el que ya no tienen ilusión, ni deseo para estar con su cónyuge. Muchas parejas siguen juntas por rutina, por problemas monetarios o por miedo al ¿Qué sucederá si se separan? Saben que tendrán que enfrentarse a grandes cambios en su vida y los cambios siempre asustan. Si hay hijos en esta relación el problema de la separación se agrava ¿Quién tendrá la custodia? ¿No los podré ver todos los días? Son cientos de preguntas que resuenan continuamente en sus mentes, llegando a un círculo vicioso sin ver la salida al problema, siguen con la relación para no enfrentarse con el trance del cambio y con su tristeza emocional. Hasta que un día llega la frase temida por muchos

Tenemos que hablar

La separación fácil: los dos cónyuges dialogan sobre su vida en común y acuerdan que serían más felices rehaciendo sus vidas por separado, su relación se ha deteriorado, la apatía, la monotonía ha surgido en sus vidas y aunque se tienen cariño ya no se desean

La separación difícil: cuando uno de los cónyuges quiere separarse y el otro no. Aquí empieza la dura batalla de discusiones, preguntas, reproches. El que no desea la separación se siente aturdido, abatido, abandonado, triste y dando vueltas a la relación, ¿dónde habrá fallado? El otro cónyuge se siente culpable por crear este estado emocional a su pareja, pero desea seguir adelante con la separación. Algunas personas no admiten la separación y tratan de volver a intentarlo con la pareja buscando cientos de excusas para volver a tener contacto e intentarlo de nuevo, no pueden asumir que la relación se ha terminado, tardan mucho en afrontar la ruptura, su estado emocional y su autoestima se ha deteriorado considerablemente.

La separación por una tercera persona: es la separación más difícil, donde la rabia, la ira, la furia pasan a ser el arma en cada reunión de los cónyuges, donde el diálogo ha desaparecido, donde se reprochan e insultan constantemente al que ha sido infiel y aunque argumenta sus motivos que no era feliz, no se sentía amado, surgió no lo busque, estos argumentos no son válidos para el cónyuge que se siente traicionado, abatido, abandonado, su mundo se acaba de hundir en un solo instante. En su corazón solo hay ira y tiende a reaccionar a sacar a su pareja del hogar poniéndole las maletas en la puerta. Y es que el amor en muchas ocasiones tiene fecha de caducidad, aunque no lo queramos reconocer.

Acerca del autor de la publicación

Joana Andreu

COLABORADORA| SOCIAL

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