Está claro que después de la pandemia hubo un antes y un después. Un cambio significativo, son los cursos oficiales que se hacen en el trabajo. Antes de la pandemia eran presenciales, ahora se hacen online.

Hablo por mí, me ha ayudado mucho poder hacerlo a cualquier hora y lugar. Pero hay algunos cursos que son largos y yo que trabajo y tengo dos niños pequeños en casa, tengo que hacer malabares para poder hacerlos. Eso se convierte en chantajes para que se queden callados y me dejen tranquila (al menos 15min), o me estoy escuchando un vídeo sobre Alzheimer, mientras «hago que juego» con plastilina. 

Total que llega un momento del curso que no sabes, si estás estudiando las diferentes enfermedades degenerativas o los diferentes tipos de Pokémon. Un curso que dura 3h se convierten en 5 porque hay que volver una y otra vez a repasar.

Pero todo hay que decirlo, con niños, chantajes, juguetes y repasos constantes prefiero mil veces estudiar en casa.

Esta semana me he matriculado en un curso sobre métodos terapéuticos y gestión de emociones.¿ Me pregunto qué más me toca si Pokémon o dar de comer a los peluches?. El tiempo dirá.

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ELI RUBÍ

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